No todos los trabajos necesitan un casco de obra homologado. A veces lo que necesitas es algo más simple: una gorra básica que te proteja del sol cuando estás en el almacén con claraboyas, que evite que te caiga serrín en los ojos en el taller, o simplemente que forme parte del uniforme de tu equipo. Y es que las gorras básicas son ese tipo de prenda que parece tontería hasta que te das cuenta de lo útil que resulta tenerlas.
La verdad es que he visto empresas que las reparten como parte del kit de bienvenida con el logo bordado, claro, y otras que simplemente las tienen disponibles porque en verano, trabajar en una nave sin climatización con el sol pegando de lleno... lo suyo es llevar algo en la cabeza. No es equipamiento de protección individual certificado como tal, pero cumple una función real.
Aquí no hay mucha ciencia, pero sí opciones dependiendo de lo que necesites:
¿Cuál elegir? Depende. Si es para imagen corporativa, yo iría a por algodón o mezcla de calidad que admita bordado bien. Si es para uso real en almacén o reparto, mejor tejidos que aguanten lavados y no se deformen a la primera.
Porque una cosa es comprar gorras baratas a granel, y otra muy distinta es comprar gorras básicas de calidad que la gente realmente se ponga. He visto montones de gorras promocionales que acaban en el fondo de un cajón porque pican, aprietan o se deshacen al segundo lavado.
Fíjate en estos detalles (de verdad que marcan la diferencia):
El tejido interior de la banda. Ese ribete que va en contacto con la frente. Si es de mala calidad o lleva costuras duras, vas a tener quejas. Los buenos fabricantes ponen bandas de algodón suave o materiales que absorben el sudor sin irritar.
La visera. Que no sea de cartón que se dobla con la humedad. Las viseras con estructura de plástico ligero mantienen la forma y protegen mejor del sol. Y si vas a personalizarlas, comprueba que la superficie admita bien el bordado o la serigrafía no todas lo hacen igual, esto lo puedes ver en el producto en nuestras zonas de marcaje.
El sistema de ajuste. Los cierres metálicos baratos se oxidan. Los de plástico malo se rompen. Merece la pena invertir un poco más en gorras básicas para trabajo con cierres de calidad, especialmente si van a usarse a diario.
Y luego está el tema del tallaje. Muchas empresas compran talla única ajustable y problema resuelto. Pero si tienes un equipo grande, considera tener al menos dos tallas. La comodidad importa (y mucho) cuando alguien lleva algo puesto ocho horas.
Buena pregunta. Y te la respondo con otra: ¿cuánto te cuesta reponer gorras cada tres meses porque se han destrozado? Porque las gorras básicas baratas tienen un problema: duran poco, se decoloran rápido y dan mala imagen.
Si es para un evento puntual, vale. Pero si forman parte del uniforme de trabajo o las vas a usar regularmente, la diferencia entre una gorra de 2 euros y una de 5-6 euros se nota en durabilidad, confort y aspecto. A medio plazo, sale más rentable comprar calidad media-decente que estar reponiendo constantemente.
Y si llevan tu logo bordado, piensa que cada gorra es publicidad andante. ¿Quieres que esa publicidad se vea cutre a los dos meses?
En nuestro catálogo tenemos gorras básicas de marcas que conocemos y que sabemos que funcionan. Nada de sorpresas raras cuando abres el paquete. Modelos en distintos colores, tejidos y sistemas de cierre, para que elijas lo que realmente necesitas.
Los precios son competitivos incluso en pedidos pequeños, y si necesitas personalización, hablamos. Porque al final, una gorra básica bien elegida es una de esas pequeñas cosas que hacen el día a día más llevadero. Y eso, créeme, se nota.